También esto se acerca al final. Se desangra. Y los compactos de dos minutos y diez segundos ya no me inspiran. Quizás podría haber escrito menos seguido, más episódicamente, y no someterme a este régimen para llegar con el libro concluido al 31 de diciembre. Quizás si no me apuraba seguiría entusiasmado con la idea del mundial como acontecimiento deportivo. Aunque si soy sincero, justamente casi lo único que me queda es el entusiasmo, quizás porque muchas veces, mientras escribo, sigo teniendo la sensación de que estoy concretando una fantasía infantil, como si estuviese viviendo dentro de una idea perfecta de vida, en una de esas vidas que imaginamos cuando somos niños.
Vi el partido de Uruguay vs. Portugal con mis amigos y lo que recuerdo es muy similar a lo que se ve en el compacto. Quizás es el compacto que, de todos los del mundial, mejor resume un partido. Me desangro yo como escritor de este libro. Creo que es algo que no pasa con otros proyectos. O quizás se trata de que en el desarrollo de cualquier proyecto más o menos personal siempre hay un desangrarse, y cumplir es tratar de terminarlo antes de quedarse seco. Porque ¿qué otro fin podría tener un proyecto de una sola persona?
Finalmente la página del mundial de la FIFA me fue muy útil. No es que realmente necesitara los datos, pero estaba todo lo que me parecía obligatorio repasar antes de escribir estos textos, algo así como entrar en clima, pero no en clima del mundial sino del proyecto: los videos, las fotos, los datos, y todo el poder de múltiples ficciones diferentes. Durante los días que escribo esto también intento terminar de corregir una novela que ya llevo muchos años tratando de concluir. He descubierto que, para corregir, me funciona muy bien escuchar a una chica canadiense de nombre Grouper que hace una especie de ambient bien triste, bien oscuro; que no es ambient del todo porque casi todos los tracks son canciones, pero es obvio que son canciones que han surgido de una creación sonora ambiental. Bah, para mí es bastante evidente que ha sido así.
Una estructura narrativa que ahora me inquieta es la de las recreaciones de accidentes aéreos que veo en Youtube. Están hechos en base a la información del accidente (que está disponible en internet) y los videos que genera un simulador de vuelo de PC. La estructura es siempre la misma. Aparece el avión en la pista antes de despegar y un subtítulo nos cuenta de qué aeropuerto partía, el número del vuelo, algunos datos sobre el aeronave, la aerolínea, los pilotos, algo acerca del clima. Después vemos al avión despegar. El único audio de los videos son los sonidos de los motores del avión, las alarmas del cockpit, si es que suenan, de vez en cuando algún que otro fragmento de conversación de los pilotos (a veces de las comunicaciones con la torre, otras veces de la caja negra). Los subtítulos siguen contando lo que va sucediendo en el vuelo pero siempre desde el punto de vista de los pilotos (sabemos lo que saben ellos, no sabemos lo que ellos no saben). Al final, casi siempre, el avión se estrella. En la última parte del video nos cuentan los resultados de la investigación sobre el siniestro y vemos la animación del avión surcando el cielo plácidamente; ya no se escucha el ruido de los motores sino una especie de música de piano incidental, un poco ambient, apenas dramática. El compacto que la FIFA hizo sobre la final ¿será también de dos minutos diez segundos?

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