
Suiza,
al igual que en sus dos encuentros anteriores, pareció entrar fría. Eso dice la
crónica del partido de la página de la FIFA. En realidad, la primera idea que tuve sobre
este libro fue de un compilado de algo muy similar a esos reportes. Quería
contar el mundial. Es más, la crónica de la FIFA no tiene más de quince o dieciséis líneas, y
el análisis unas diez; sumadas dan la extensión que yo había pensado
darle a cada partido. De todas formas, al poco tiempo de tener la primera idea
de escribir un libro sobre el mundial ya sabía que no iba tener sentido
hacerlo. Primero porque me iba a aburrir. Segundo porque habría necesitado
saber mucho más de fútbol. No tanto del juego en sí sino del fútbol mundial:
nombres de jugadores, historial, clubes, proceso de clasificación. Y no me
gusta tanto el fútbol (ni el mundial) como para ponerme a hacer eso. Sin
embargo, sí creo que soy capaz de desplegar una obsesión. Pero para que eso
pueda suceder debe ser fuera de un proyecto, debo ser totalmente libre, como
ahora con la obsesión con los accidentes de aviones comerciales y la búsqueda
de información, cada vez más detallada. No tengo ningún proyecto asociado a
eso, ni siquiera se me cruzó algo por la cabeza. Quizás podría escribir algo
para lo que esa información me fuera útil. Sin embargo, lo que me permite
desplegar todo ese interés por el tema es que me parece absolutamente inútil.
Suiza ganaba dos a uno y en el último minuto le dieron un penal a Costa Rica.
El jugador tico estrelló el tiro en el travesaño pero la pelota rebotó en la espalda
del arquero, que se había tirado para el mismo lado, y entró al arco. Suiza
clasificó (“necesitaba un empate para clasificar sin depender de otros
resultados”, dice la página de la
FIFA) y Costa Rica logró anotar en el mundial (hasta ese
momento era el único equipo que no lo había hecho) y de paso se llevó un punto.
Ahora voy a calcular cuántos partidos me quedan hasta finalizar. Hoy es once de
diciembre, es decir que me quedan veinte días hasta el treinta y uno. El
objetivo es terminar antes del fin de año, y lo ideal sería no escribir más de
un texto (un partido) por día.
Me
falta escribir sobre cuatro partidos de la etapa clasificatoria (Japón-Polonia,
Senegal-Colombia, Panamá-Túnez y Bélgica-Inglaterra) y luego los ocho partidos
de octavos más los cuatro de cuartos, los dos de semifinal, el de tercer y
cuarto puesto, y la final; un total de veinte partidos. Bueno, esto es bastante
una casualidad: es la primera vez que lo calculo y me da justo los veinte días
antes de finalizar el año. Me faltan veinte textos y veinte días. Si quiero lo
tomo como una señal de que este libro puede llegar a funcionar.
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