Es la primera vez en mi vida que escribo en la cama con la notebook sobre las piernas. A veces pienso que escribo como mujer. No respecto de lo que digo sino de la forma de escribir. Es posible que vos, lector, no puedas notarlo, porque para eso tendrías que ver un video en el que aparezca yo escribiendo, en el que se puedan ver no sólo las palabras que voy colocando letra a letra sobre la pantalla sino también la velocidad con la que tipeo, dónde hago las pausas, dónde borro, qué errores evidentes corrijo y cuáles no, qué micromomento elijo para escribir (te puedo contar si escribo a la mañana, a la noche o a la tarde, pero no en qué preciso instante comienzo efectivamente a escribir desde que decido sentarme a escribir, por ejemplo). Hoy, veintisiete de noviembre de 2018, la idea del mundial me hace acordar a un meme de hace mucho que mostraba dos fotos. Una era de una hamburguesa de una publicidad de McDonald’s, y la otra de una hamburguesa, digamos, real, aplastada, para nada apetitosa. El partido contra Corea del sur sepultó las chances de Alemania de clasificar a la segunda ronda del mundial... etc. Pero volviendo a la idea del modo femenino de escritura, o de mi escritura femenina, me refería específicamente a la escritura como lo que sucede mientras se escribe y no al resultado escrito. El resultado de lo escrito no me parece femenino.
Hoy vi una obra de una artista de apellido Azpilicueta que trabaja (“investiga”, dice el texto) con “el sentido menos visible de la expresión, ese lugar donde la palabra es desbordada por los recursos propios de la voz y del habla: el tono, la gestualidad y la respiración”. La obra es una instalación con tres videos en tres pantallas en simultáneo con una pista de audio aparentemente resultado de la mezcla de los audios de los tres videos. En los videos, una chica (creo que la misma artista) hace ruidos con su cuerpo. Mientras en uno de ellos aplaude y frotas las manos, en otro hace ruido con la boca y en el otro se retuerce y restriega su cuerpo en el suelo. Hay otra obra sonora en la que una voz femenina lee palabras más o menos similares en significado, sonido con determinado tono (agrupadas, digamos, por aire de familia). Ejemplo: con tono despectivo dice: partuzera, pajarraca, palomona, paspada, palurda, pajera, puta, etc. Es una investigación claramente femenina. Los compactos de dos minutos y monedas de la FIFA no dan tiempo para nada, apenas los goles y tres o cuatro jugadas de peligro. No sirve para hacerse ninguna idea de lo que sucedió durante el juego… ¿Pero es que sucedió algo durante el juego?
¿No deberíamos, los hombres, investigar al menos un poco el fútbol desde esta perspectiva? La de la artista, digo. ¿No deberíamos investigar todo nuestro mundo?
Quizás no es la mejor idea escribir cuando uno está de viaje. Pasa que deseo terminar de escribirlo antes de fin de año. Después corregiré en 2019. Debería disciplinarme y entrenarme para poder producir escritura en cualquier estado, no solo en mi casa. ¿Cultivar más la bohemia de la escritura, y también la bohemia de la lectura? Aprender a leer y escribir al vuelo (durante el vuelo, quiero decir). Quizás podría hacer unos videos mientras escribo, cerca de año nuevo, cuando esté corto de tiempo intentando llegar al final. Acá termino este texto y inmediatamente veré cuántos me faltan escribir.

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